Endeudarse para estudiar puede ser de las mejores decisiones financieras de una vida, o de las peores. La diferencia no está en la carrera: está en la proporción entre lo que vas a deber y lo que vas a ganar.
La regla de proporción
Como referencia práctica: que la deuda total al graduarte no supere el ingreso anual que esperás en tus primeros años. Si esperás ganar ₡9.600.000 al año, una deuda de ₡9.000.000 es exigente pero manejable; una de ₡25.000.000 va a definir tu vida por una década.
Preguntas antes de firmar
- ¿Hay período de gracia mientras estudio, y los intereses de ese período se capitalizan?
- ¿La tasa es fija o variable durante toda la carrera?
- ¿Qué pasa si me atraso un semestre o cambio de carrera?
- ¿Puedo abonar sin penalidad cuando empiece a trabajar?
Los intereses del período de gracia
Es el detalle que más sorprende. En muchos esquemas, durante los años de estudio no pagás, pero los intereses se van sumando al capital. Se puede terminar de estudiar debiendo bastante más de lo que se pidió. Preguntalo explícitamente.
Antes de pedir prestado, agotá becas, financiamiento de la institución educativa y programas públicos. Es plata que no se devuelve.
