Un crédito prendario y un leasing pueden tener cuotas casi iguales. Lo que cambia es qué pasa al final y qué costos van por dentro.
Prendario
Pedís prestado, comprás el carro, queda a tu nombre con la prenda inscrita. Pagás y al final es tuyo, libre. Sumale al costo: prima, inscripción de la prenda, seguro obligatorio de la institución y, en la práctica, el marchamo todos los eneros.
Leasing financiero
El carro queda a nombre de la institución mientras pagás. La cuota amortiza solo hasta un valor residual, por eso es más baja. Al final pagás la opción de compra —que suele ser ese residual— y recién ahí es tuyo. Si comparás la cuota del leasing con la del prendario sin sumar la opción de compra, el leasing siempre gana y la comparación es falsa.
Leasing operativo
Es alquiler: canon mensual, normalmente con mantenimiento y seguro adentro, y al terminar devolvés el carro. No hay tasa que comparar; se compara el canon contra lo que ese canon incluye. Tiene sentido si cambiás de carro seguido o si es para la empresa.
El costo que nadie suma
Un carro de ₡9.000.000 no cuesta la cuota. Cuesta la cuota más marchamo, seguro, revisión técnica, llantas, mantenimiento y combustible. Antes de decidir el monto, calculá el mes completo, no la cuota sola.
Si la única forma de que el carro entre en el presupuesto es estirar el plazo a 84 meses, el carro está fuera del presupuesto.
