Cuando te dan una oferta formal, el papel viene lleno. La mayoría es trámite. Estos ocho son los que mueven la plata:
- Monto aprobado: puede ser menor al que pediste, y eso cambia todo lo demás.
- Tasa y si es fija o variable. Variable significa que la cuota puede subir.
- Plazo en meses. Más plazo, menos cuota, más total.
- Cuota mensual, y si incluye o no los seguros.
- Costo total al final del plazo, en colones.
- Comisión de formalización y qué parte se reintegra.
- Seguros obligatorios: cuáles, cuánto, y si podés traer el tuyo.
- Qué pasa si abonás de más o cancelás antes.
La pregunta que ordena todo
«¿Cuánto voy a haber pagado en total?» Si la respuesta a esa pregunta es un número claro en colones, podés comparar. Si es «depende», falta información.
Tasa fija o variable
Una tasa variable arranca más barata y se mueve con el mercado. En un crédito a 3 años el riesgo es acotado; en uno a 20 años, no. Si el presupuesto no aguantaría una cuota 20% más alta, la tasa fija vale lo que cuesta de más.
Pedí siempre la oferta por escrito. Lo que se dice en una llamada no se puede comparar y no se puede reclamar.
