Hay dos números y casi nadie los separa. Uno es cuánto te prestan, que lo decide la institución mirando tu ingreso y tus deudas. El otro es cuánto podés pagar sin que el mes se te haga imposible. El segundo casi siempre es más bajo, y es el único que te importa.
La cuenta de las cuotas
Sumá TODAS tus cuotas mensuales de deuda: tarjetas, préstamos, prendario, lo que le debés a alguien. Dividí ese total entre tu ingreso mensual neto. Ese porcentaje es tu carga financiera.
- Por debajo del 20%: tenés espacio.
- Entre 20% y 35%: es manejable, pero una cuota nueva hay que pensarla.
- Entre 35% y 50%: estás apretado. Un imprevisto te saca de balance.
- Arriba del 50%: cualquier crédito nuevo empeora el problema, no lo resuelve.
El error del pago mínimo
Si tenés tarjetas, no uses el pago mínimo para esta cuenta. Usá lo que realmente necesitás pagar para que el saldo baje. El mínimo mantiene la deuda viva, no la reduce, y hace que tu carga se vea mucho más sana de lo que es.
Antes de pedir
Probá vivir tres meses apartando la cuota que vas a asumir. Si esos tres meses funcionan, el crédito cabe. Si no, no es que te falte disciplina: es que la cuota no cabe.
Una cuota que cabe justo no cabe. Tiene que caber con margen, porque el marchamo, el dentista y la refrigeradora no piden permiso.
